miércoles, 9 de abril de 2014

Toño y Otto... diferencias

Si alguien quiso descartarlo para estar dentro de la pelea se equivocó. El licenciado Antonio Francisco Astiazarán Gutiérrez está en la disputa por la candidatura priísta al Gobierno del Estado luego de las más recientes encuestas, que lo ubican en una posición muy superior a la de hace escaso un mes.
El ex alcalde guaymense y hoy diputado federal, cuyo nombre aparece en el listado de prospectos que cada vez se reduce más, ha logrado una mayor penetración en la entidad luego del trabajo que como legislador ha hecho en el Congreso de la Unión, desde donde sigue trabajando fuerte para buscar las alternativas que permitan, al sonorense, reducir los altos costos que genera el consumo de energía eléctrica.
Con comprobada relación con la gente que desde las más altas cúspides del poder político toma las decisiones para las lides electorales, y con una identificación cada vez más sólida con los sonorenses, el político guaymense consolida su figura, y la penetración lograda en los últimos meses lo lleva a estar en estos momentos en la posición del enemigo a vencer por parte de los demás aspirantes, cuyo capital político se reduce a la presencia que tienen en la capital sonorense, de preferencia.
Toño, a diferencia de quienes siguen siendo sus detractores, está en la pelea y con todas las posibilidades de dar la sorpresa a principios del año entrante.
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La diferencia la marca el actual alcalde guaymense Otto Guillermo Claussen Iberri, quien a pesar del plan de obras que viene desarrollando actualmente, sobre todo en materia de pavimentación, no ha podido limpiar su figura pública, consecuencia natural del caprichoso proteccionismo que brinda a gente que trajo de Hermosillo y Ciudad Obregón, quienes cobran sueldos muy altos por permanecer (cuando están) como figuras decorativas en las dependencias que se les asignaron.
Lamentable que el alcalde cierre los ojos a un punto tan delicado como ese. Las finanzas del Municipio, según él mismo, están por los suelos, de ahí que no se justifica pagar sueldos tan elevados a gente que simple y sencillamente vino a vacacionar tres años. Y no solo en el primero nivel, sino gente como Jazmín Gómez, una muchacha que por compromisos de campaña fue asignada al Instituto del Deporte con un muy buen sueldo, y donde después de permanecer algunas dos o tres semanas sin hacer absolutamente nada, decidió no volver a pararse ahí. Sin embargo, el sueldo se le sigue pagando íntegro.

Para ser diputado federal, aspiraciones que hoy tiene Claussen Iberri para continuar su trayectoria en el quehacer público, se requiere tener una trayectoria limpia y honesta, como en cualquier otro cargo público. Y con la imagen que hoy tiene, si llega así a candidato podría convertirse en el primer priísta en perder esta posición. En Guaymas está la mayoría de los votantes del distrito federal.  Pero creo que ya lo olvidó. 

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