miércoles, 15 de noviembre de 2017

Engañaron a chofer de Uber

No fue un usuario quien pidió el servicio, sino un inspector de Autotransporte
Una multa de 4 mil pesos se le está exigiendo al chofer de Uber cuyo vehículo le fue detenido esta mañana por agentes policiacos a petición del Delegado del Autotransporte en Guaymas, Jaime Iván Cota Castro, quien habría recurrido al engaño para retener la unidad.
Néstor Hirám Bautista Calderón dijo que esta mañana, recibió una llamada de un presunto usuario para un servicio, pasó a recogerlo, y le pidió que lo llevara a las instalaciones de la Dirección de Seguridad Pública. Cuando llegaron, se dio cuenta de que todo había sido un engaño, y ya lo esperaba el delegado del Autotransporte y agentes policiacos que le pidieron que se bajara de su auto.
Bajo el argumento de que Uber necesita registrar ante la Delegación del Autotransporte a todos sus choferes, el auto le fue decomisado y se le exigió de entrada una multa de ocho mil pesos, la cual fue reducida a cuatro mil pesos, bajo la advertencia de que, de no cubrirla, no le será entregado el vehículo de su propiedad.
“Yo ha había palticado un día antes con Jaime Iván, y le había dicho que si había que pagar algo yo lo pagaba, pero él dice que es Uber quien tiene que registrar a los choferes, una situación que Uber dice que la está viendo su departamento legal”, detalló.
Respecto a la multa que se aplicó, dijo que el tema lo tocó con la empresa, y que esta respondió que lo están analizando. El caso es que si no paga la sanción, se quedará sin carro por tiempo no definido.
Cuestionado sobre si continuará trabajando para Uber, dijo que analizará bien la situación, confiando en que, como ha sucedido en otras partes, pronto pase la polémica y se puede trabajar en forma. Si no, tendría que analizarlo seriamente. 

2 comentarios:

  1. Estimado Víctor, es una pena que las autoridades legalmente establecidas -creo yo- acudan a subterfugios extra judiciales para combatir lo que ellos perciben como actos ilegales. En el caso que nos ocupa, la autoridad correspondiente (competente o no, ésa es otra cuestión), debería haber agotado todas las medidas e instancias de ley, para apercibir, primero, al supuesto transgresor, y luego, aplicar la sanción correspondiente.

    A como veo este asunto a vuelo de pájaro, se antoja que la autoridad no es tal, sino meros gavilleros que se escudan en el anonimato para -dizque- cumplir con su encomienda de aplicar la ley.

    Pero si la ley es dura, sigue siendo ley, y se ha de aplicar tanto a ciudadanos como a los representantes de la misma. Lo que quiero decir es que quienes con subterfugios legaloides lograron anotarse un «éxito», deberían verse no con admiración, sino con sospecha. Es decir, ¿cuántas veces van a delinquir (porque lo suyo es un delito, indudablemente), antes de que tengan que comparecer ante un juez?

    Lo que hicieron con este taxista no es sino extorsión lisa y llana. No se le puede llamar de otro modo más que extorsionador, a cualquier representante del Estado que miente y fabrica delitos en un afán quizás personal de revanchismo, o para congraciarse con otros que le pagan por sus servicios.

    Te mando un abrazo.

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