domingo, 17 de octubre de 2010

Guaymas... ciudad sucia

Esta mañana caminaba muy tempranito por la avenida seis en compañía de mi hermana. Obviamente nuestra conversación versaba en torno a cuestiones familiares, y casi al mismo tiempo los dos nos percatamos de que nuestro andar era impreciso. Íbamos por la banqueta de la escuela “Alfonso Iberri”, y los dos caímos en cuenta de que la enorme --repito, enorme-- cantidad de basura era lo que nos impedía caminar tranquilamente.
La banqueta del plantel, por la avenida seis, es un auténtico muladar. Y tomado el tema, los dos caímos en cuenta también de que eso no ocurre únicamente en ese plantel. Sucede en otros, pero también en comercios, en casas particulares, y ni se diga de la gran cantidad de locales abandonados y terrenos baldíos. En pocas palabras, tenemos que aceptar, una vez más, que los guaymenses somos cochinos, no por naturaleza, sino por una cómoda apatía que nos perjudica desde hace ya bastante tiempo.
Hace algunos años, cuando trabajaba en la estación “Estelar 12-40” (Hoy FM 105, la de mayor auditorio hasta la fecha), un sujeto para mi desconocido mencionó una frase que, por lo que veo, nos sigue trastornando la vida: “yo no barro la banqueta de mi casa porque para eso pago mis impuestos… para que vengan a barrerme los del Ayuntamiento”. Cuando yo pensaba que su idea iba a ser criticada por todos, resultó todo lo contrario. La gente prácticamente aplaudió su opinión.
Quizá suene raro pero es entendible la actitud de la gente. Bueno, al menos los que apoyaron la postura del individuo de marras. En Guaymas vivimos con la idea de que el municipio, el gobierno estatal y hasta el federal, tienen la ineludible obligación de lavarnos hasta los calzones porque pagamos impuestos. Es decir, la banqueta de mi casa puede estar atascada, con basura acumulada de semanas atrás, pero “está pend… el alcalde si cree que voy a barrera. Que venga él, es su obligación, que para eso es presidente”… y cuando “El Bebo” se puso a barrer… ¡también lo hicimos pedazos!
Cuando escucho en ocasiones a muchachos con deseos de irse a radicar a cualquier otro lugar que no sea Guaymas, comúnmente trato de persuadirlos y hacerles entender que somos nosotros, como guaymenses, quienes vamos a sacar a nuestra ciudad adelante. Pero generalmente choco con la opinión irrebatible de la juventud. Las costumbres aquí ya están muy arraigadas, y va a ser muy difícil cambiarlas. Todo aquel joven con deseos de progresar no ve aquí la posibilidad de lograrlo. Y no porque no tenga capacidad y deseos de hacerlo, sino simplemente porque choca con la forma de ser de quienes aquí habitamos.
Es cierto, cuenta mucho la falta de un liderazgo auténtico, de un alcalde que sepa alentar a los ciudadanos a buscar un cambio radical en nuestras tradiciones y costumbres. Aquí han sido pocos los que han sabido motivar a los ciudadanos a buscar, en apoyo al municipio donde vivimos, una mejor forma de vida. Y algunos de ellos han declinado al propósito, convencidos de que es una tarea literalmente imposible. Y prefieren que el tiempo transcurra yendo a inaugurar eventos sociales, participar en reuniones de planeación que nunca aterrizan nada y… jugar al pin-yex y a la matatena. Es más cómodo así.
Pero al margen de eso, los guaymenses estamos aferrados a esa forma de vida. Vemos a nuestra ciudad cargada de basura, y creemos que ya cumplimos con el compromiso porque limpiamos dentro y sacamos las bolsas cargadas para cuando los de la empresa PASA se acuerden que hay que recogerlas. Esta empresa jamás cumplió con el compromiso de mantener limpia la ciudad, aunque cobre millones de pesos por el “servicio”, pero es que sus responsables (¿?) ya se hicieron también al modo de los porteños.
Es urgente que venga alguien y nos ponga un par de cachetadas a los guaymenses para que reaccionemos. Estamos como adormecidos en una forma de vida que nos perjudica a nosotros mismos, pero no hacemos nada por remediarlo. La situación es cada día peor, porque a como va transcurriendo el tiempo, las mismas autoridades municipales se van alejando más del compromiso de hacer algo por mejorar nuestra imagen. ¿Quién le pondrá el cascabel al gato?

VARIOS:
* Desde hace cerca de seis meses, se suspendieron los trabajos de repavimentación y rehabilitación de la avenida 4. Se levantó el asfalto que ya prácticamente no existía, y se abrieron zanjas, y todo esto únicamente sirvió para convertirse en un grave problema para las decenas de familias que viven por ahí. ¿Se les olvidó que empezaron la obra?
* Organizaciones feministas siguen diciendo que luchan valientemente por los derechos de la mujer, y que han logrado avances importantes. No creo que sea así, puesto que en la empresa transportista TAP hay un misógino que está en contra de que la mujer tenga hijos. Acaba de despedir a una empleada, después de semanas enteras de estarla presionando de manera infame para que renunciara después de enterarse que estaba esperando un bebé. Y no lo duden que las autoridades laborales se pongan de su lado. Pronto les daré a conocer su nombre.
* Que vino Claudia Pavlovich a Guaymas, no se cuando ni a que, pero me comentan que aparecieron por ahí las mismas figuras de siempre, aquellos y aquellas que se aparecen nomás cuando les conviene, y sumándose a quien les represente un buen $$$ futuro. Pero de ahí en fuera, me dicen que fue un evento tipo “informe de Samuel Moreno Terán”, desangelado y con la imagen deprimente que ofrece el tricolor desde hace buen rato del que, por cierto, ni me enterè.

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