jueves, 28 de febrero de 2013

Liderazgos permitidos...


Es el mismo gobierno el que los crea, y es el mismo que los tiene que destruir.
La detención (simulada o como sea) de la maestra Elba Esther Gordillo Morales no debiera sorprender a nadie. Y no por tratarse de quien es, sino porque ese tipo de acciones han sido la rúbrica de la mayoría de los gobiernos emanados del PRI. Y aunque son asuntos cuyo trato debe ser eminentemente jurídico, finalmente resultan estrategias políticas que buscan dar una completa legitimidad a un gobierno.
En lo personal, desecho totalmente la idea de que a la maestra la sorprendieron. Es absurdo pensar que con el inmenso poder político que ejerce esta mujer no haya existido alguien que le advirtiera que la acción de la justicia estaba por caerle encima. No descarto tampoco que esto forme parte de un asqueroso común acuerdo entre Gobierno y lideresa sindical para encubrir otros asuntos que realmente requieren la atención nacional. Es tan complicado entender la política.
Todos los liderazgos sindicales, desde el magisterial hasta el petrolero, ferrocarrilero y telefonista, entre otros, son manipulados por el Gobierno Federal. Ahí están quienes al gobierno en turno convienen. Es el mismo gobierno el que los crea, los construye, los fortalece y les da la libertad para llegar a ser, inclusive, más poderosos que el gobierno mismo. Recordemos aquel abrazo entre Miguel de la Madrid Hurtado y Joaquín Hernández Galicia “La Quina”, que para muchos fue establecido como un acto de sumisión absoluta por parte del entonces mandatario.
Luego entonces, se llega a perder tanto el control, que es el mismo gobierno el que tiene que ponerle punto final a ese tipo de liderazgos desbordados, desde los cuales se pueden cometer delitos a la vista de todo mundo con una impunidad que raya en la desfachatez, en el cinismo. La maestra era identificada como delincuente desde hace muchísimos años, inclusive se le acusó hasta de asesinato. Pero no había gobierno que se atreviera a ponerle las manos encima. Aunque esto no quiera decir precisamente que por esa razón el de Enrique Peña Nieto es el que se decidió a hacer cumplir la Ley. Son parte de una estrategia para enaltecer su figura presidencial.
Llama la atención, por otro lado, que ni el Partido Nueva Alianza ni el mismo sindicato magisterial hayan reaccionado como muchos suponían. NA simplemente se desligó de la maestra y se lavaron las manos. El sindicalismo magisterial denota una tranquilidad extraña, que más que eso, advierte una reacción que podría movilizar a todo el país. Como lo dije apenas ayer, no le doy mucho tiempo a esto para que “reviente” en una ola de protestas a lo largo y ancho del territorio que, inclusive, hasta podrían afectar la impartición de clases.
El gobierno los crea y es el mismo que tiene que destruirlos. Antes le tocó a “La Quina”, a Jorge Díaz Serrano quien inclusive fue desaforado como senador. Hoy le toca a la maestra.
¿Y los que quedan?

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