lunes, 13 de octubre de 2014

Panistas contra panistas…

Nunca las imposiciones son buenas, y entratándose de política, siempre serán el primer desatino que lleve a una derrota. La larga historia redactada por esta práctica nefasta y convenenciera describe una extensa lista de ambiciones que culminaron en frustradas caídas, aunque no se puede negar que ha habido victorias que finalmente fueron compradas con dinero proveniente de las prácticas más corruptas que se incluyen en ese negro pergamino.
Nuestro país se caracteriza, universalmente, como uno de los que siempre ha ejercido las prácticas dictatoriales, enfocadas a obtener el poder por el poder mismo, pero muy lejos de ver por el beneficio colectivo, esencia pura de lo que ancestralmente fue la idea de establecer gobiernos. Aquí, el poder se busca para beneficio personal y de grupos, jamás para buscar la igualdad en la condición de vida de los ciudadanos.
A lo largo de sus setenta años de gobiernos impuestos por “la bota en el pescuezo” con que el PRI se adjudicó el poder, los doce años de infortunado gobierno panista y el retorno del tricolor en una amañada complicidad con los mismos que los sacaron de Los Pinos durante dos períodos consecutivos, las imposiciones siguen siendo “el pan de cada día”, porque el poder se sigue buscando por el poder mismo.
Los panistas lo aprendieron tan bien, que hoy ellos mismos lo llevan a la rutina electoral, y de esta misma manera, enviaron a su “batería pesada” a Guaymas para tratar de dar una orden tajante a quienes apoyan las aspiraciones de Lorenzo De Cima Dworack por llegar a la candidatura por la Alcaldía de Guaymas: Quieran o no, tienen que someterse y aceptar a Manuel Villegas Rodríguez como su única opción para que sea el abanderado azul en 2015. La democracia es punto y aparte.
Esto quizá no debiera sorprender a nadie. Desde que Manuel empezó abiertamente una campaña de proselitismo absolutamente ilegal en las colonias guaymenses, sus jefes guardaron un silencio cómplice. Hubo cuestiones, incluso, del presunto manejo de recursos públicos para el desarrollo de las actividades proselíticas de Manuel, y nadie dijo nada. Si Manuel logró posicionarse es porque tiene más de un año haciendo campaña abierta.
Las cosas se les complicaron a los panistas cuando el --hasta hace unas semanas-- callado Lorenzo emprendió su propia promoción. La alarma creció con un primer evento donde reunió a centenares de personas y las advertencias empezaron a fluir vía Hermosillo y se le acusó de hacer campaña en tiempos no permitidos por la ley. Lo curioso es que los cuestionamientos los hicieron los mismos que han apoyado con todo a Manuel.
El terror hizo presa cuando aparecieron los promocionales de Lorenzo en autobuses del servicio urbano de transporte, y tras hacer advertencias sobre medidas legales en su contra, recurrieron a lo más infantil: seguir el ejemplo del aún Agente Fiscal colocando carteles de Manuel en otras unidades del mismo tipo. Así las cosas al menos se emparejaron. Que sea legal o ilegal finalmente salió sobrando. Sintieron que les “comían el mandado”.
Hay algunos panistas, como el caso de Fortunato Cano Venegas, que dicen respaldar las aspiraciones de Manuel. Son gente de Francisco Bueno Ayup y Omar Núñez Caravantes. Los propósitos son claros: hacer ganar a Manuel garantizaría al menos tres años más de prescindir del erario. Lorenzo no convendría, porque desde que empezó con esto ha enviado un mensaje muy claro: los compromisos quedarían a un lado en caso de ganar la alcaldía.
Se advierte una pelea muy fuerte, porque aunque algunos califiquen a Lorenzo como excesivamente tranquilo, y carente de intereses políticos como su contrincante, ha trascendido que ya advirtió que hablará directamente con “el jefe” para que él le diga que ya impuso a Manuel. Y eso va a traer un relajo panista que seguramente los va a meter en graves aprietos a la hora de querer jalar votos a favor en las urnas.

Esto está de pronóstico reservado. 

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